Pero todo esto tiene fecha de vencimiento, Tomy y su barba volverán a Argentina en pocos días para retomar su trabajo como guardavidas en una playa Marplatense.
Es hora de despedirlo a la argentina, con un asado en el barrio cerrado (pero abierto) "Pegasus Bay".
El barrio cerrado (todavía en construcción) ya cuenta con un lago artificial, playas, puentes y lo mas importante de todo: parrillas gratis (a gas). Ninguna reja ni guardia impiden a un grupo de pobres backpackers argentinos apoderarse de una de ellas.
Mucha carne, ensalada, cerveza y charla después luquitas y sus amigos se quedan todos dormidos en el pasto. El día esta hermoso y la siesta nos une como grupo.
Cerramos el día jugando un poco al fútbol y recreando la película "Cuidado, Hercules vigila" cada vez que la pelota se nos iba a una obra en construcción custodiada por un perro gigante y malvado.
Asado y fútbol en un barrio cerrado de Christchurch, Nueva Zelanda confirman mi teoría de que donde haya argentinos hay Argentina.
Al otro dia nos depedimos de Tomy definitivamente, se ira al norte recorriendo las costas de Nueva Zelanda haciendo lo que mas le gusta: surfear. Cuando llegue noviembre ya estará de vuelta en Argentina.
Viajando tanto tiempo se conoce mucha gente, muchisima, cientos literalmente. La mayoría pasan al olvido casi inmediatamente, recordamos su cara y quizás su nombre. Unos pocos nos caen simpáticos pero las circunstancias no permiten mucho mas. Son pocos los que de verdad dejan su huella, que modifican tanto el viaje que cobran la misma importancia que el lugar en si.
Uno elige sus compañeros de viaje porque enriquecen cualquier experiencia, desde hacer las compras en el supermercado hasta subir la montaña mas alta. Al menos eso hacen los mios.
Tomy, siempre de buen humor, siempre tranquilo y siempre viendo como colaborar con el grupo es uno de ellos. Hoy lo despedimos sabiendo que lo vamos a extrañar y que sera probablemente irremplazable.

sos un romántico irreparable
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