Es martes y es el cumpleaños de Guille. Salimos bien temprano del Hostel de surfistas sin tener casa, sin tener trabajo, sin tener auto, la proxima noche tenemos que abandonar el hostel porque hay un torneo de surf y esta todo reservado. La situacion es critica y necesitamos tomar decisiones drasticas o irnos de la ciudad.
Necesitamos trabajo para no quedarnos sin dolares, necesitamos buscar en toda la zona, necesitamos un auto.
Alquilar un auto fue la decision que tomamos, caminamos hasta la concesionaria y nos vamos manejando un hermoso Holden Epica, caja automatica, levantavidrios automaticos, todos los chiches.
Ahora con la movilidad que nos daba el Holden empezamos a recorrer las packhouses pidiendo trabajo con cada vez mas urgencia, la respuesta era siempre la misma, "no hay lugar por ahora, llenen la aplicacion y cualquier cosa los llamamos". Asi pasaron Eastpack, West Pack, Hooka Pack, y DNS Pack. Todavia nos faltaban algunas y no nos ibamos a rendir, llegamos a Trevelyans.
Algo habia de diferente en este lugar, el ambiente es un poco mas alegre, menos formal. Habia algunos operarios comiendo en mesas afuera de la entrada, rodeados por pequemos estanques con peces de colores (jardin japones style). "Quiero trabajar aca" les digo a los chicos.
En la oficina de empleo nos dicen lo mismo de siempre, nos sentamos a llenar aplicaciones rodeados de los pecesitos. Minutos despues llega Jodi, una señora de buen tamaño y super simpatica que resulto ser la gerente de recursos humanos. Nos pregunta de que pais somos y parece que le gustan los argentinos.
Unas pocas preguntas mas y nos dice que empezamos al otro dia.
Pregunta quien de los cuatro es el mas inteligente, y yo por humildad le digo que es Mati. A mati lo nombran "Greater Driver".
Volvemos a subirnos al Holden y nos llama el gordo. Decidio alquilarnos la casa a partir del jueves, cuando se vaya el inquilino anterior, Nicolas (otro argentino).
Nos fuimos del hostel de surfistas sin nada, considerando abandonar la ciudad. Volvemos con auto, trabajo, casa y 24 cervezas que compramos para festejar. Tomamos cerveza y jugamos al ping pong hasta que nos vamos a dormir, esta vez mucho mas tranquilos. Los melones se estan acomodando.
lunes, 31 de marzo de 2014
sábado, 29 de marzo de 2014
Subiendo el Mount Maunganui
Lunes por la tarde, pasamos todo el dia buscando casa y trabajo con resultados bastante pobres. Necesitamos despejarnos y con mati decidimos salir a correr por la ciudad, pero llegan al hostel Sebas (tambien conocido como el arqui) y facu, dos impresentables que conoci en Buenos Aires antes de venir para Nueva Zelanda (en lo del arqui hasta comi un asado memorable) e insisten en ir al monte con su auto, con mati aceptamos de buena gana.
Para que se den una idea de lo que es el monte:
Nos dan un mapa a la entrada y arrancamos el ascenso, a nuestra izquierda pastizales que van hacia arriba hacia la cima del monte, a la derecha el mar turquesa y sus olas golpeando la costa rocosa.
Elegimos el camino panoramico, mas largo pero con una vista imperdible. Seguimos subiendo y en ambas direcciones nos pasa gente de todas las edades subiendo y bajando el monte al trote mientras nosotros casi no hablamos para no quedarnos sin aliento. Nos cuentan que en Mount Maunganui no hay gimnasios porque la gente se mantiene en forma solo subiendo y bajando el monte pero yo se que es mentira porque hay uno cerca de nuestra casa.
Empieza a atardecer, el cielo se vuelve color naranja y yo saco fotos mentales que espero recordar para siempre. Tambien saco fotos con mi camara, aca van algunas:
(en esta me tapo la cara para no arruinar el paisaje)
Llegamos a la cima cuando el atardecer se hacia noche, alrededor las luces de la ciudad, la oscuridad del mar y unos chinos haciendo flexiones, estan todos locos aca.
Nos pasamos un rato largo en la cima, se hace de noche tomando mates y riendonos de todo. De repente se escucha un bocinazo fuerte, despues otro y otro mas, es el crucero que nos acompaño todos estos dias en el horizonte de la ciudad. Abandona por fin el puerto con cientos de pasajeros rodeados de lujos y comodidades, no cambiaria mi lugar por el de ellos por nada del mundo.
Chau barquito!
Bajamos del monte en la oscuridad total, tomando mates y cantando.
Somos los ultimos, todos con la idea de volver.
Homeless parte 3
Arrancamos la semana en el hostel de los surfistas con cara de langas con un objetivo claro: conseguir una casa.
Nos levantamos bien temprano y recorremos toda la ciudad buscando algo que alquilar, todas las inmobiliarias nos dicen lo mismo "we don't rent for backpackers" que en español seria algo asi como "tomatela de aca sudaca patasucia". Todos los hostels llenos, los motor inn's.... parece que la ciudad quisiera que nos vayamos.
Aprovechamos que los kiwis son super amables y le preguntamos a cada persona que nos cruzamos, los que estan en autos estacionados, cortando el pasto de sus casas. Ninguno sabe, pero tardamos un buen rato con todos porque aunque no sepan te intentan ayudar igual, kiwis culiados.
Estabamos volviendo resignados a tener que irnos de la ciudad pero por suerte de cabezadura que soy decidi entrar a preguntarle al barman de un barcito (los barmans tenemos una hermandad secreta en la que juramos ayudarnos siempre mutuamente) y el muchacho (un rubio con cara de langa, para variar) nos pasa el numero del que le alquila el: John, un tipo de 60 años muy bien llevados y con una barriga impresionante que delata que nunca le falto de comer. De ahora en mas me voy a referir a el como "el gordo". Hablamos por telefono y arreglamos para ver un departamento a la tarde de ese mismo dia. Todavia hay esperanza.
Con la tranquilidad de que habiamos hecho todo lo posible para conseguir casa nos ponemos a buscar la otra cosa que necesitamos, trabajo.
Nos enteramos que la parra de kiwis mide un metro setenta asi que se nos van todas las ganas de trabajar para Apu, asi que nuestro objetivo es entrar a una de las packhouse, que basicamente clasifican y empaquetan la fruta (hay alrededor de 10 por la zona de tauranga).
Mati dice que hay una cerca, asi que caminamos como una hora abajo del sol (gracias por tanto mati) cuando llegamos nos hacen anotar nuestros numeros en una lista y nos mandan a freir churros, segun ellos los argentinos no se la bancan. No hay tiempo para visitar otras porque tenemos que encontrarnos con el gordo para ver la casa, estamos muy lejos, no tenemos auto y aca casi no hay bondis. Los animos estan bajos mientras caminamos de vuelta hacia Mount Maunganui pero de cabezadura que soy otra vez me pongo a hacer dedo un rato y en menos de 10 minutos nos levanta una familia de maories muy simpaticos.
Saltamos los cuatro en la parte de atras de la camioneta y vamos hacia el punto del cuentro, la puerta de un Pizza Hut, disfrutando el viento en la cara, riendonos de nada.
La casa esta muy bien para nosotros, es comoda, limpia y hay lugar para los cuatro y hasta un par mas. Y no huele a Apu como la de Apu.
Al gordo le caemos bien (con Mati lo chamuyamos como campeones) y parece dispuesto a alquilarnosla, pero hay otra gente que la quiere y queda en llamarnos.
Decidimos aprovechar el resto del dia y visitar la principal atraccion de Mount Maunganui, el Mount Maunganui, un lugar tan impresionante que voy a hacer una entrada nueva solo para eso.
Hasta la proxima!
Nos levantamos bien temprano y recorremos toda la ciudad buscando algo que alquilar, todas las inmobiliarias nos dicen lo mismo "we don't rent for backpackers" que en español seria algo asi como "tomatela de aca sudaca patasucia". Todos los hostels llenos, los motor inn's.... parece que la ciudad quisiera que nos vayamos.
Aprovechamos que los kiwis son super amables y le preguntamos a cada persona que nos cruzamos, los que estan en autos estacionados, cortando el pasto de sus casas. Ninguno sabe, pero tardamos un buen rato con todos porque aunque no sepan te intentan ayudar igual, kiwis culiados.
Estabamos volviendo resignados a tener que irnos de la ciudad pero por suerte de cabezadura que soy decidi entrar a preguntarle al barman de un barcito (los barmans tenemos una hermandad secreta en la que juramos ayudarnos siempre mutuamente) y el muchacho (un rubio con cara de langa, para variar) nos pasa el numero del que le alquila el: John, un tipo de 60 años muy bien llevados y con una barriga impresionante que delata que nunca le falto de comer. De ahora en mas me voy a referir a el como "el gordo". Hablamos por telefono y arreglamos para ver un departamento a la tarde de ese mismo dia. Todavia hay esperanza.
Con la tranquilidad de que habiamos hecho todo lo posible para conseguir casa nos ponemos a buscar la otra cosa que necesitamos, trabajo.
Nos enteramos que la parra de kiwis mide un metro setenta asi que se nos van todas las ganas de trabajar para Apu, asi que nuestro objetivo es entrar a una de las packhouse, que basicamente clasifican y empaquetan la fruta (hay alrededor de 10 por la zona de tauranga).
Mati dice que hay una cerca, asi que caminamos como una hora abajo del sol (gracias por tanto mati) cuando llegamos nos hacen anotar nuestros numeros en una lista y nos mandan a freir churros, segun ellos los argentinos no se la bancan. No hay tiempo para visitar otras porque tenemos que encontrarnos con el gordo para ver la casa, estamos muy lejos, no tenemos auto y aca casi no hay bondis. Los animos estan bajos mientras caminamos de vuelta hacia Mount Maunganui pero de cabezadura que soy otra vez me pongo a hacer dedo un rato y en menos de 10 minutos nos levanta una familia de maories muy simpaticos.
Saltamos los cuatro en la parte de atras de la camioneta y vamos hacia el punto del cuentro, la puerta de un Pizza Hut, disfrutando el viento en la cara, riendonos de nada.
La casa esta muy bien para nosotros, es comoda, limpia y hay lugar para los cuatro y hasta un par mas. Y no huele a Apu como la de Apu.
Al gordo le caemos bien (con Mati lo chamuyamos como campeones) y parece dispuesto a alquilarnosla, pero hay otra gente que la quiere y queda en llamarnos.
Decidimos aprovechar el resto del dia y visitar la principal atraccion de Mount Maunganui, el Mount Maunganui, un lugar tan impresionante que voy a hacer una entrada nueva solo para eso.
Hasta la proxima!
viernes, 28 de marzo de 2014
Homeless parte 2
Nos despertamos en la casa de las entrerrianas, todas estan en sus habitaciones durmiendo todavia.
Como buenos invitados ordenamos absolutamente todo y preparamos los bolsos para seguir nuestra gira.
Respondimos la eterna pregunta de ¿cuantos diseñadores industriales se necesitan para plegar un sofa cama? La respuesta es dos, pero solo si los ayuda un fotografo.



Las chicas se van despertando, se acercan de a una, de a dos, se va formando la ronda, desayunamos todos juntos y decidimos ir a la playa que queda solo a una cuadra de la casa.
La playa de Mount Maunganui es impresionante, quizas no la playa en si pero si los paisajes que se ven alrededor. Montañas que salen del mar mismo, otras que solo se ven en el horizonte, lejanas y difusas, como fantasmas. Si, se vienen las imagenes:



Escuchamos un poco de musica, corremos carreras al mar (no esta tan frio como pensabamos) y tomamos un poco de sol (terminamos todos rojos porque parece que el famoso agujero en la capa de ozono esta aca en nueva zelanda).
Volvemos a la casa para almorzar y nos llevamos los bolsos a nuestro proximo alojamiento, el hostel de surfistas.
El hostel de surfistas es un lugar muy especial, ya de entrada no me siento comodo no por el lugar si no porque esta lleno de rubios surfistas con una cara de salames marca acme. Nadie habla demasiado pero todos caminan sacando musculos, la frente alta y una tabla de surf. Yo que le tengo miedito a los tiburones me siento fuera de lugar.

Dedicamos el resto del dia a seguir buscando casa, cuando pagamos nuestras habitaciones el hostel tuvo la generosidad de regalarnos 25 megas de Wifi a cada uno, que alcanza para entrar a la pagina del hostel a putearlos por ratones y poco mas. Una vez mas volvemos al viejo Mc Donalds que nos dio tanto a robar wifi para ver si podemos encontrar algo. Encontramos algunas casas pero que se vendian a traves de inmobiliarias asi que hasta que abran al dia siguiente no habia mucho para hacer.
Compartimos habitacion con otras 6 personas, al lado mio duerme un japones que anda siempre con cara de perdido. El japones ronca mucho.
Como buenos invitados ordenamos absolutamente todo y preparamos los bolsos para seguir nuestra gira.
Respondimos la eterna pregunta de ¿cuantos diseñadores industriales se necesitan para plegar un sofa cama? La respuesta es dos, pero solo si los ayuda un fotografo.



Las chicas se van despertando, se acercan de a una, de a dos, se va formando la ronda, desayunamos todos juntos y decidimos ir a la playa que queda solo a una cuadra de la casa.
La playa de Mount Maunganui es impresionante, quizas no la playa en si pero si los paisajes que se ven alrededor. Montañas que salen del mar mismo, otras que solo se ven en el horizonte, lejanas y difusas, como fantasmas. Si, se vienen las imagenes:



Escuchamos un poco de musica, corremos carreras al mar (no esta tan frio como pensabamos) y tomamos un poco de sol (terminamos todos rojos porque parece que el famoso agujero en la capa de ozono esta aca en nueva zelanda).
Volvemos a la casa para almorzar y nos llevamos los bolsos a nuestro proximo alojamiento, el hostel de surfistas.
El hostel de surfistas es un lugar muy especial, ya de entrada no me siento comodo no por el lugar si no porque esta lleno de rubios surfistas con una cara de salames marca acme. Nadie habla demasiado pero todos caminan sacando musculos, la frente alta y una tabla de surf. Yo que le tengo miedito a los tiburones me siento fuera de lugar.

Dedicamos el resto del dia a seguir buscando casa, cuando pagamos nuestras habitaciones el hostel tuvo la generosidad de regalarnos 25 megas de Wifi a cada uno, que alcanza para entrar a la pagina del hostel a putearlos por ratones y poco mas. Una vez mas volvemos al viejo Mc Donalds que nos dio tanto a robar wifi para ver si podemos encontrar algo. Encontramos algunas casas pero que se vendian a traves de inmobiliarias asi que hasta que abran al dia siguiente no habia mucho para hacer.
Compartimos habitacion con otras 6 personas, al lado mio duerme un japones que anda siempre con cara de perdido. El japones ronca mucho.
domingo, 23 de marzo de 2014
Homeless parte 1
Nos despedimos de Auckland a las 7.50 am y viajamos a Tauranga en un colectivo de la empresa InterCity manejado por un viejito muy simpatico parecido al de la pelicula UP.
El paisaje de la ruta a Tauranga solo puede definirse como espectacular..... y si, ahi vienen las fotos:
El paisaje de la ruta a Tauranga solo puede definirse como espectacular..... y si, ahi vienen las fotos:
Llegamos a Tauranga, donde quedamos en encontrarnos con nuestro posible futuro empleador, su nombre nunca entendi como se escribia asi que como es de la india vamos a llamarlo Apu.
Almorzamos en Burger King y nos encontramos con Apu, que nos explica el trabajo de picking que nos suena bastante bien. Nos pasa a buscar el amigo de Apu en una van para llevarnos al que iba a ser nuestra casa mientras trabajemos para ellos, intentamos charlar un poco con el amigo de Apu en el camino pero nos es imposible porque aunque vive hace 15 años en Nueva Zelanda habla peor que Anamá Ferreira.
Llegamos a la casa y aca empiezan los problemas, nos hacen esperar unos minutos afuera mientras desalojan y ordenan la habitacion los anteriores ocupantes (todos compatriotas de Apu). Nosotros vemos desde la van claramente como tiran toda la basura por la ventana del costado de la casa.
Finalmente nos hacen pasar y nos muestran la casa. Podria estar horas describiendola pero solo digamos que el olor a especias, chivo de los amigos de apu y unos cuantos sahumerios no forman el olor mas agradable para una casa en la que supuestamente tendriamos que vivir unas semanas. El hecho de no tener ni sillas ni mesa y si tener cucarachas tan grandes que cuentan como mascotas y hay que alimentar no ayuda mucho. Asi que.... No gracias, Apu.
Decidimos buscar alojamiento en Tauranga por nuestra cuenta. Entro a preguntar a un hostel pero esta lleno por varios dias. Cuando salgo solo esta Cristhian con todos los bolsos, los cordobeces se fueron a recorrer la zona para ver otros hostels, Cristhian y yo nos quedamos sentados en la puerta del Hostel esperandolos.
Un viejito en que pasaba en bici con una barba impresionante y unos lentes bastante extraños frena en frente nuestro, nos pregunta de donde somos e inmediatamente nos dice que cuando el Papa vaya a Buenos Aires le van a poner una bomba que va a matar a mucha gente pero va a sobrevivir y se va a reir. Tambien nos cuenta que a Obama lo van a reemplazar por otro presidente negro que va a culpar a los rusos por poner a los homosexuales en el poder y que los homosexuales van a empezar la guerra nuclear, con misiles nucleares que guardan en las vaginas de sus hijas. Tambien me da un papel con una pagina web con pruebas de que los OVNIS hacen no se que.
Llegan los cordobeces y mati hace un escandalo porque mientras el busca alojamiento nosotros estamos hablando con Victor Sueiro. A Cristhian y a mi se nos escapa la risa y Victor Sueiro se sube a su bici muy ofendido y se va sin decir una palabra.
No hay lugar en ningun lado en Tauranga y decidimos probar suerte en una ciudad muy cercana, Mount Maunganui.
Nos bajamos del colectivo en el Hostel Pacific Coast, donde nos dicen que hay lugar hasta el otro dia asi que dejamos todos nuestros bolsos en un Mc Donalds que esta al lado y usamos su wifi para buscar otro alojamiento.
Yo decido cruzarme en frente a preguntar en un Liquour Store si conocen algun lugar, me atiende Ashley, una rubia muy simpatica que intento ayudarme un buen rato pero no encontramos nada util.
Todos los Hostels estan llenos, y es domingo asi que todas las inmobiliarias estan cerradas, alquilar algo va a ser imposible hasta el lunes.
Nos pasamos horas interminables en el Mc Donalds, ya nos sentimos como el tipo de la terminal,
Argentina? Argentina no Country? Kracosha! Kracosha!
Cristhian se pone a tocar su armonica y somos oficialmente linyeras.
Pero por suerte siempre hay un Argentino para salvarte. Se acuerdan de las entrerrianas que conocimos en Auckland? Estan viviendo en una casa muy grande aca en Mount Maunganui con 3 amigas de ellas.
Nos ofrecieron su living para que nos quedemos esta noche, hasta que se desocupe un lugar en el hostel Pacific Coast mañana, a cambio nos pidieron que llevemos alguna bebida espirituosa asi que vuelvo al Liquour store de Ashley, horas despues de haberle pedido desesperado algun lugar donde dormir a comprar un tequila Jose Cuervo añejo que nos dolio unos cuantos kiwidollars.
Nos ofrecieron su living para que nos quedemos esta noche, hasta que se desocupe un lugar en el hostel Pacific Coast mañana, a cambio nos pidieron que llevemos alguna bebida espirituosa asi que vuelvo al Liquour store de Ashley, horas despues de haberle pedido desesperado algun lugar donde dormir a comprar un tequila Jose Cuervo añejo que nos dolio unos cuantos kiwidollars.
Se hacen las 9 y media de la noche y caminamos unas cuantas cuadras hasta la casa de las entrerrianas, tomamos el tequila, el primer fernet desde que llegue a Nueva Zelanda y escuchamos musica Argentina que nos alegra el dia.
Mañana a partir de las 2 podemos mudarnos al Pacific Coast hasta que encontremos una casa para alquilar.
Dormi como un bebe en un sofa cama.
viernes, 21 de marzo de 2014
Ultimo dia en Auckland
Hoy viernes arrancamos bien temprano porque los cordobeces son unos hinchapelotas que les gusta levantarse temprano. Nos desayunamos con la noticia de que un contractor nos ofrece trabajo (y quizas alojamiento) a los dos cordobeces, a cristhian y a mi en Tauranga, una ciudad a 300 km.
Lo debatimos un poco pero enseguida nos decidimos a ir, a los 4 nos gusto mucho Auckland pero es hora de empezar a trabajar y ganarnos nuestros kiwidollars. Sacamos un pasaje en el NakedBus para mañana a las 7:50 de la mañana (aca todo es recontra puntual). Nos dolio 14 dolares a cada uno.
Los cordobeces tenian ganas de salir a correr asi que aproveche y fui a ver la biblioteca publica de Auckland y les use el wifi para hablar con skype con varios de mis seres queridos. Al menos esa fue la idea porque despues de la primera llamada skype no dejo que nadie mas me llame ni yo llamar a nadie. Skype cornudo.
Almuerzo sencillo de sanguchitos potentes y arrancamos para Mt. Eden, un volcan inactivo a pocos kilometros de Auckland.
Que decir de Mt. Eden? Un lugar imponente con una vista excelente a toda la ciudad de Auckland y la bahia que la contiene. Los caminos estan muy bien mantenidos y el ascenso dura menos de 20 minutos.
Es inutil entrar en detalle porque unas cuantas imagenes valen mas que mil palabras:
Del Mount Eden bajamos corriendo porque se nos vino encima la primer lluvia desde que llegamos a Nueva Zelanda, un tipo se ofrecio a llevarnos en su auto pero solo tenia dos lugares y preferimos no separarnos.
Le pedimos al conductor de la combi del tour de japoneses si nos llevaba pero el tipozafo haciendo de cuenta que no hablaba ingles.
Terminamos pagando los 1.90 del colectivo al centro de Auckland porque ya nos estabamos mojando demasiado.
Mientras escribo esto Cristhian y Guille duermen y Mati anda por el lobby con otros argentinos que tambien paran aca. Compramos para comer arroz con pollo, papas y queso y si despues nos da el cuerpo saldremos de parranda (pero la veo dificil).
La proxima vez que escriba sera probablemente desde Tauranga y ojala que con trabajo, casa y ropa limpia.
Sepan que me pone muy contento que vayan leyendo lo que escribo aca porque me siento acompañado de alguna forma, aunque Auckland me gusto tanto que todavia no tuve tiempo de extrañar demasiado, espero que Tauranga no se quede atras.
Lucas Out
Lo debatimos un poco pero enseguida nos decidimos a ir, a los 4 nos gusto mucho Auckland pero es hora de empezar a trabajar y ganarnos nuestros kiwidollars. Sacamos un pasaje en el NakedBus para mañana a las 7:50 de la mañana (aca todo es recontra puntual). Nos dolio 14 dolares a cada uno.
Los cordobeces tenian ganas de salir a correr asi que aproveche y fui a ver la biblioteca publica de Auckland y les use el wifi para hablar con skype con varios de mis seres queridos. Al menos esa fue la idea porque despues de la primera llamada skype no dejo que nadie mas me llame ni yo llamar a nadie. Skype cornudo.
Almuerzo sencillo de sanguchitos potentes y arrancamos para Mt. Eden, un volcan inactivo a pocos kilometros de Auckland.
Que decir de Mt. Eden? Un lugar imponente con una vista excelente a toda la ciudad de Auckland y la bahia que la contiene. Los caminos estan muy bien mantenidos y el ascenso dura menos de 20 minutos.
Es inutil entrar en detalle porque unas cuantas imagenes valen mas que mil palabras:
Del Mount Eden bajamos corriendo porque se nos vino encima la primer lluvia desde que llegamos a Nueva Zelanda, un tipo se ofrecio a llevarnos en su auto pero solo tenia dos lugares y preferimos no separarnos.
Le pedimos al conductor de la combi del tour de japoneses si nos llevaba pero el tipozafo haciendo de cuenta que no hablaba ingles.
Terminamos pagando los 1.90 del colectivo al centro de Auckland porque ya nos estabamos mojando demasiado.
Mientras escribo esto Cristhian y Guille duermen y Mati anda por el lobby con otros argentinos que tambien paran aca. Compramos para comer arroz con pollo, papas y queso y si despues nos da el cuerpo saldremos de parranda (pero la veo dificil).
La proxima vez que escriba sera probablemente desde Tauranga y ojala que con trabajo, casa y ropa limpia.
Sepan que me pone muy contento que vayan leyendo lo que escribo aca porque me siento acompañado de alguna forma, aunque Auckland me gusto tanto que todavia no tuve tiempo de extrañar demasiado, espero que Tauranga no se quede atras.
Lucas Out
jueves, 20 de marzo de 2014
Llegada y primeras impresiones
Saliendo del aeropuerto conocemos a las primeras personas que me van a acompañar estos primeros dias: los cordobeces matias y Guillermo (unos personajes que ya me están pegando su acento cordooobes los culiados), las entrerrianas Julieta y cristella(si, cristella) y los uruguayos Manuel y mariana. Con Cristián y yo completamos un grupo de 8. Por 11 dolares kiwis por cabeza nos llevan al hostel BASE donde paramos todos.
Mientras esperábamos la hora del check in conseguimos nuestra linea de teléfono kiwi, el IRD y un turno para sacar nuestra cuenta bancaria al otro día.
Primeras impresiones? Yo la verdad estoy gratamente sorprendido. Los neocelandeces (al menos acá en auckland) están muy acostumbrados al trato con extranjeros y son súper amables. Siempre te atienden con una sonrisa, te aconsejan, te desean suerte. La gente en general es muy abierta y tiene buen humor. Es como una ciudad llena de flanders pero no tan Giles.
La ciudad en si es muy linda (una mezcla de punta del este y puerto madero segun las entrerrianas), todo esta limpio y ordenado, el transito anda perfecto (escuche un solo bocinazo y fue para nosotros). Esta lleno, muy lleno de chinos.
El primer día nos dimos el lujo de comer en mc donalds, pero las próximas veces fueron arroz, salchichas o fideos que el Mati (nuestro maestro gourmet) se encarga de hacer comibles, hasta ricos me atrevería a decir.
El hostel es bastante bueno, hay de todo lo que un viajero puede necesitar, incluso una agencia de trabajo y una de turismo. Estoy en una habitación de 4 con los cordobeces y Cristián (el vino después cuando se fue Rafael, un francés muy simpático que aseguraba que el vino a nueva zelanda a estudiar videojuegos) las camas para mi están bien pero matias dice que son mas incomodas que vomitar por una pajita.
Aprovechamos este segundo día para terminar con el ultimo tramite(nos desperto Guille porque pifio con el desodorante e hizo saltar la alarma de incendios) y fuimos a pasear al albert park con los uruguayos y después a la playa con todo el grupo.

Mañana arranca nuestro tercer día y voy a empezar a buscar mi primer trabajo.
Lucas out.
Mientras esperábamos la hora del check in conseguimos nuestra linea de teléfono kiwi, el IRD y un turno para sacar nuestra cuenta bancaria al otro día.
Primeras impresiones? Yo la verdad estoy gratamente sorprendido. Los neocelandeces (al menos acá en auckland) están muy acostumbrados al trato con extranjeros y son súper amables. Siempre te atienden con una sonrisa, te aconsejan, te desean suerte. La gente en general es muy abierta y tiene buen humor. Es como una ciudad llena de flanders pero no tan Giles.
La ciudad en si es muy linda (una mezcla de punta del este y puerto madero segun las entrerrianas), todo esta limpio y ordenado, el transito anda perfecto (escuche un solo bocinazo y fue para nosotros). Esta lleno, muy lleno de chinos.
El primer día nos dimos el lujo de comer en mc donalds, pero las próximas veces fueron arroz, salchichas o fideos que el Mati (nuestro maestro gourmet) se encarga de hacer comibles, hasta ricos me atrevería a decir.
El hostel es bastante bueno, hay de todo lo que un viajero puede necesitar, incluso una agencia de trabajo y una de turismo. Estoy en una habitación de 4 con los cordobeces y Cristián (el vino después cuando se fue Rafael, un francés muy simpático que aseguraba que el vino a nueva zelanda a estudiar videojuegos) las camas para mi están bien pero matias dice que son mas incomodas que vomitar por una pajita.
Aprovechamos este segundo día para terminar con el ultimo tramite(nos desperto Guille porque pifio con el desodorante e hizo saltar la alarma de incendios) y fuimos a pasear al albert park con los uruguayos y después a la playa con todo el grupo.

Mañana arranca nuestro tercer día y voy a empezar a buscar mi primer trabajo.
Lucas out.
El comienzo
Y llegó el día! El avión despega del aeropuerto de ezeiza y todo el frenesí de los días previos a la partida queda atrás, tramites interminables, despedidas de familiares y amigos y compras de ultimo momento ya son cosa del pasado (hermosos recuerdos en su mayoría). Delante, cruzando la cordillera de los andes mi primera parada, Chile.
No tengo demasiado para comentar de Chile salvo que es el primer país que visito fuera de argentina (aunque solo estuve un par de horas haciendo escala). Cambie mis ultimos 82 pesos argentinos por 3000 chilenos que no me alcanzaron ni para comprarme un sanguchito. Las escaleras mecánicas que no funcionaban me hicieron sentir como en casa.
Terminada la escala en Chile comienza la parte final del vuelo, esta vez en un avión mucho mas grande, cómodo y moderno. Lo mas destacado del viaje fue la simpática azafata chilena que parece que me tomo cariño y se dedico a sobre alimentarme con toda la comida que sobraba(porque el avión no iba lleno)
En el viaje conocí a los primeros dos argentinos, Cristián de Mar del Plata, y Julian de no se donde. Ambos viajando con el mismo tipo de visa que yo.
El vuelo aterriza en el aeropuerto de Auckland una hora antes de lo previsto. Nos despedimos de Julian de no se donde porque el tomaba un vuelo interno directo a queenstown.
Llenamos los formularios de rutina, pasamos los bolsos por esas maquinas mágicas y ya casi estamos.
A mi me retienen un rato porque parece que se me fue la mano con los cigarrillos para vender y traje el doble de los permitidos, aunque logro hacer reír a la señorita controladora aerea y me deja ir (dejando los cigarrillos de sobra). Recojemos nuestras mochilas y salimos del aeropuerto.
Estamos en Nueva zelanda.
No tengo demasiado para comentar de Chile salvo que es el primer país que visito fuera de argentina (aunque solo estuve un par de horas haciendo escala). Cambie mis ultimos 82 pesos argentinos por 3000 chilenos que no me alcanzaron ni para comprarme un sanguchito. Las escaleras mecánicas que no funcionaban me hicieron sentir como en casa.
Terminada la escala en Chile comienza la parte final del vuelo, esta vez en un avión mucho mas grande, cómodo y moderno. Lo mas destacado del viaje fue la simpática azafata chilena que parece que me tomo cariño y se dedico a sobre alimentarme con toda la comida que sobraba(porque el avión no iba lleno)
En el viaje conocí a los primeros dos argentinos, Cristián de Mar del Plata, y Julian de no se donde. Ambos viajando con el mismo tipo de visa que yo.
El vuelo aterriza en el aeropuerto de Auckland una hora antes de lo previsto. Nos despedimos de Julian de no se donde porque el tomaba un vuelo interno directo a queenstown.
Llenamos los formularios de rutina, pasamos los bolsos por esas maquinas mágicas y ya casi estamos.
A mi me retienen un rato porque parece que se me fue la mano con los cigarrillos para vender y traje el doble de los permitidos, aunque logro hacer reír a la señorita controladora aerea y me deja ir (dejando los cigarrillos de sobra). Recojemos nuestras mochilas y salimos del aeropuerto.
Estamos en Nueva zelanda.
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