Nos esperan asientos a nuestro nombre en el Ferry "Interislander" en el que cruzaremos el estrecho para volver a la isla norte donde empezamos el viaje y que abandonamos alla por junio.
El Ferry parte a las 10.30 de la mañana desde el puerto de Picton del que nos separan 134 kilometros de ruta montañosa. Para evitar perder el barco hacemos lo posible para salir temprano y a la mañanita del 26 nos despedimos por fin del Paradiso montados en nuestro siempre fiel Toyota Corona ("El Michael" para los amigos).
Pero simplemente manejar hasta Picton, tomar el Ferry y llegar a la isla norte sería demasiado facil, no? En vez de un paseo relajado nos esperaba quizas el viaje mas estresante de nuestras vidas (o de la mia al menos)
A las pocas cuadras por la sobrecarga de nuestro auto una pieza del guardabarros que andaba medio flojeli empieza a arrastrar sobre el pavimento y nos obliga a parar. Nada grave pero nos lleva unos buenos 20 minutos ponerla en su lugar. Con un pequeño pero aceptable retraso seguimos camino y paramos a cargar Nafta. Llenar el tanque y seguir lo mas pronto posible hubiese sido lo mas sensato pero Mati propuso ponerle aire a las cubiertas porque "mejora el andar del auto". Mati y la maquina de Aire de la estación de servicio no se llevaron bien de entrada y la operación que deberia haber sido un trámite termino tomandonos una buena media hora.
Ya definitivamente en deuda con el tiempo apuramos la marcha rumbo a Picton, pasan los minutos y los kilómetros ambos a velocidad excesiva, pero los minutos amenazan con acabarse mucho antes.
El Michael hace tiempo viene avisando que su radiador esta en las ultimas (a no olvidar que es un auto de 1994), y para evitar que recaliente hay que echarle agua bastante seguido.
Apenas cubierto un tercio de la distancia pasa lo que todos sabiamos que iba a pasar. La aguja del termometro del motor nos avisa que neustro auto se acerca rapidamente a temperaturas peligrosas. aunque el tiempo nos acosa nos vemos obligados a parar tres veces a darle de tomar al radiador y seguir adelante. El reloj se nos muere de risa en la cara.
Desesperados despues de mucho intentar mi celular encuentra señal en el medio de la ruta y logro comunicarme con Interislander y aviso que estamos llegando con un poco de retraso. La señorita con la que hablo me confirma que pasara el mensaje al barco para que nos esperen.
Por fin avistamos el puerto de Picton, la luz al final del tunel..... mucho muelle... poco barco... el barco no esta.
Hablamos con la oficinita de la empresa que nos responde con un amable "el barco no espera a nadie", una sentencia mucho menos filosofica de lo que parece.
La señora revisa nuestros pasajes y despues de unos segundos exclama "para un cacho, estos pasajes son para las 10.30 PM, llegaron 11 horas temprano pibes".
Mati se habia equivocado con los pasajes y, despues de correr, ahora habia que esperar.
Finalmente tomamos el barco de las 2 de la tarde, esta vez el barco si esta.
Ya a bordo con una sonrisa nos despedimos de la isla sur, de los dias grises en Christchurch, de la adrenalina salvaje de los Road Trips y las interminables tardes panza arriba en Nelson. Nos llevamos mas de lo que trajimos, decenas de amigos, recuerdos y hasta al Michael, nuestro auto, que viaja muy comodo en la bodega del Interislander. Con una reverencia decimos adios y rapidamente nos enfocamos en disfrutar el paseo de cuatro horas hasta Wellington, la capital-puerto que nos espera del otro lado del estrecho. Van unas fotos:
Y por primera vez ponemos un pie en la capital de Nueva Zelanda: Wellington. Pero lamentablemente no habra tiempo para turistear esta vez, pasamos un rato por los bares de la noche welligntoniana, pero año nuevo se nos viene encima y tenemos planes muy especiales que requieren que sigamos camino.
¿Que vamos a hacer en año nuevo de especial?
Para la proxima entrada, para la proxima entrada...
