miércoles, 17 de diciembre de 2014

Escalera al cielo

Con las sensaciones que nos dejo el paseo en kayak por el Milford Sound todavía frescas en la memoria #ElRoadTripDelDemonio vuelve a la ruta. Bordeando montañas nevadas y lagos de cristal llegamos a la ciudad de Glenorchy. Pintoresco pueblo turístico oculto entre inmensas obras de arte de la naturaleza. Este humilde grupo de argentinos elige un granero rojo y un pequeño muellecito para sacar unas cuantas fotos.



Consideramos la idea de hacer una cabalgata a lo pasión de gavilanes pero finalmente dedidimos despedirnos de Glenorchy para siempre y apurar el paso para llegar a Wanaka antes de que oscurezca.




Llegamos a Wanaka (ciudad a la que consideramos venir a vivir durante un tiempo mientras planeábamos el invierno) cerca de las 8 de la noche. Recorremos un poquito la linda pero carente de alma ciudad y finalmente anclamos en un barcito lindo de la costanera. La camarera sorprendentemente poco amable nos trae unas papitas y unas cervezas con las que brindamos por los éxitos ya logrados por nuestro pequeño roadtrip. Luego de compartir nuestras sensaciones viajeras nos dedicamos a planear nuestro próximo movimiento.
Es miércoles y la posibilidad de cruzar el viernes a la isla norte y pasar el fin de semana en Wellington, la capital de Nueva Zelanda con aparentemente agitada vida nocturna nos lleva a tomar la decisión de, al otro día cruzar la isla sur casi completa hacia el norte siguiendo la ruta pegada al mar.




Un día entero en la ruta nos espera, mucho café y mucha música ayudan a pasar un poco el tiempo mientras nuestro Toyota Corona se abre paso entre las montañas y el Océano con destino Norte.
Las horas pasan y cada vez estamos mas cerca de nuestro destino, algunos paisajes ya nos recuerdan a los que vimos durante los primeros meses del viaje, en la isla norte.
Con un timing que de casualidad tiene poco nos encontramos con el atardecer a orillas del mar, tuvimos que parar a disfrutarlo. Otro gran momento que comparto con Cristhian y Mati, dos pibes que conocí hace mas de ocho meses a once mil metros de altura, volando sobre el océano pacífico en un avión con destino a Auckland.



Llegamos finalmente a la ciudad de Nelson, cerca de las 12 de la noche Richie, el somnoliento sereno del Hostel Paradiso nos da la bienvenida. Después de explicarnos  las reglas del hostel y regalarnos un paquete de Noodles a cada uno (gesto tierno y bizarro al mismo tiempo) nos manda a dormir con un "Welcome to Paradiso. Enjoy your stay"

A la mañana siguiente, con la ayuda de la luz del sol, comprobamos porque se escuchan tantas historias sobre este lugar que es, para muchos, el mejor hostel de Nueva Zelanda.



Con pileta, canchas de volley, ping pong y pool, wifi gratis y cientos de viajeros de todos los rincones del mundo Paradiso es un cinco estrellas al alcance del mochilero. En pocas horas Mati, Cristhian y yo nos sentimos totalmente relajados, jugando al volley toda la tarde como si estuviésemos en Brasil, tomando sol junto a la pileta como si no fuésemos unos inmigrantes pobres y feos.

Luego de una votación que ya estaba definida antes de empezar #ElRoadTripDelDemonio llega a su abrupto final.
Nos quedamos.



martes, 9 de diciembre de 2014

Relato aproximado

Hola si, ya se, hace mucho que no escribo (hace mas de un mes). Hubo épocas en las que no escribía mucho porque no mucho sucedía, esta vez es todo lo contrario el ultimo mes fue sin duda el mas frenético de este viaje, repleto de momentos, gente nueva y cambios de planes.

                    

Después de pasar un par de días en Queenstown sin hacer demasiado debido al clima horrible que nos toco nos dirigimos a la ciudad de Te Anau, desde donde planeamos contratar un tour para visitar Milford Sound, un fiordo que tiene mucha pinta.




Te Anau es un pueblo que, la verdad sea dicha, vive por y para vender tours y paquetes turísticos con destino al parque nacional Fiordland, la tierra mas salvaje y mas espectacular de Nueva Zelanda.
Malas noticias nos esperan en Te Anau, para el día siguiente no hay mas lugares en el tour en Kayak que queremos hacer, de hecho por varios días esta todo reservado.
Mati y Cristhian se desaniman y amenazan con dejar todo y volverse a Argentina pero finalmente decidimos insistir y rogarle a la vendedora durante horas hasta que accede a llamar a la dueña del circo que se compadece y organiza otro tour para el día siguiente solo para nosotros. Otra victoria de #ElRoadtripDelDemonio.

Después de pasar la noche en un hotel en el medio de la nada por el módico precio de miles de dolares nos reunimos con Ricky, nuestro guia del día de hoy que nos explica lo básico de los Kayaks, como remar y maniobrar, como no estrellarse contra las rocas y que hacer si nos ataca un tiburón enorme. Durante cuatro horas recorreremos el fiordo "Milford Sound" desde el comienzo hasta su abrupto final en mar abierto en un Kayak doble que comparto con el camarada Matias Molina.







Para los que no saben lo que es un fiordo es una especie de valle en forma de U formado por glaciares y luego inundado por el mar cuando estos desaparecieron.
El resultado es un estrecho cuerpo de agua con montañas que se elevan casi verticales a ambos lados, tres argentinos avanzan lentamente montados en sus kayaks mientras el guia Ricky nos cuenta de los exploradores Maories que llegaron primero a este lugar en sus canoas en busca de la valiosa "greenstone". Todo es inmenso y este argentino se siente diminuto, insignificante, pero a la vez infinito y todopoderoso.






Parece un paisaje congelado en el tiempo, parece que solo nuestros remos alteran la calma de esta agua negra, digo parece porque sentimos algo nadando alrededor, alguna criatura extraña que vuelve a sumergirse antes de que logremos identificarla. Ricky dice que probablemente sea una foca, aunque por lo que sabemos bien podría ser un delfín, un dinosaurio o Guido Suller.

Focas hay, y muchas, descansando en la que se conoce como "Seals Rock"






Un par de horas después, y después de previamente habernos metido abajo de una regia cascada con el kayak el fiordo termina abruptamente. Las montañas se abren y ante nosotros encontramos mar abierto. El peligroso mar de Tasmania (hoy calmo) nos da la bienvenida, si siguiésemos avanzando en linea recta llegaríamos (después de mucho remar) a nuestra Tierra del Fuego.
A bordo del "Trapped Fart Kayak" a Mati y a mi nos sobran las palabras, nos adentramos en la Nueva Zelanda mas salvaje y terminamos en la Inmensidad del océano.
Un barquito nos pasa a buscar y nos devuelve a tierra firme.







Otro huella dejada, otras aguas navegadas, otra pieza del rompecabezas.

Continuara...