Durante una semana comparti la cabina del camión con Kim (un rugbier grandote) y Emma, una petisa de pelo rosado que hace maravillas maniobrando el camión por las calles christchurtianas.
Aunque Kim es el músculo del equipo Emma (con pasado en el ejercito) levanta casi lo mismo que el. Una lesión en su hombro me consiguió trabajo.
Aunque Kim es el músculo del equipo Emma (con pasado en el ejercito) levanta casi lo mismo que el. Una lesión en su hombro me consiguió trabajo.
El trabajo es entretenido, se alternan momentos intensos bajando barriles de 50 litros de cerveza con momentos de relax mientras viajamos de un punto a otro. Emma esta contenta de que por fin le mandaron a un ayudante que sabe hablar ingles y me pide que me quede toda la semana, yo acepto con gusto. A los pocos días Emma se cura y ya no me necesitan, pero aquella vez que fuimos al supermercado con el camión para hacer tiempo, o aquella otra cuando me hicieron fingir que no hablaba ingles para safar de un cliente exigente pasaran al anecdotario de este viaje.
El lunes siguiente arranco el que, si todo sale según el plan, sera mi trabajo hasta que decida irme de Christchurch (que no falta mucho les paso el dato). El depósito central de la cadena de supermercados Countdown necesita gente que junte las cajas de mercadería en pallets (unas bases de madera) que después se cargan en los camiones que las llevan a cada sucursal de Coundown distribuidas por todo el país. Es una especie de búsqueda del tesoro y por algún motivo creen que yo soy el candidato indicado y me asignan el numero 2003.
Durante tres dias me entrena un viejito del que nunca me aprendi el nombre asi que lo llamaremos Señor Miyagi. Por el deposito no nos movemos a pie (porque eso es de plebeyos) sino que nos proveen a cada uno con un "Jigger" que es un carro motorizado capaz de cargar dos pallets completos, y capaz de destruir muchos mas. Eso es lo que me dieron, la capacidad de destruir.
El primer día nos entrenan al indio Daniel y a mi en las artes de manejar ese carrito de la muerte. Algunas horas y algunos pallets destruidos después se puede decir que aprendí a manejarlo sin chocar con nada ni atropellar a nadie. Al indio daniel le pase el trapo.
En el dia dos el Señor Miyagi nos introduce en las artes del sistema "VoiceCollect" de reconocimiento de voz. Podrían simplemente darnos unas hojas de papel con la lista de lo que tenemos que juntar pero no, eso es de plebeyos. En vez de eso los amigos de Countdown nos proveen de un auricular y un micrófono mediante los cuales nos comunicamos con una computadora con voz de mujer que automaticamente nos dice que necesitamos y donde esta.
Durante 20 minutos leo en voz alta las palabras que aparecen en una pantalla para que el sistema aprenda a reconocer mi voz. Ante la presencia de una secretaria muy simpática leo las palabras con la voz mas sexy y masculina que puedo. Alpha, Bravo y Charlie reemplazan al ABC de toda la vida, lo mismo con el resto de las letras. Mas adelante me daría cuenta arrepentido de que la computadora no me reconoce si no pongo voz sexy.
Al tercer día ya estoy trabajando solo, no les voy a mentir queridos oyentes los siguientes los pase mitad destruyendo cosas y la otra mitad escondiéndolas, pero después mejoro y cada vez resuelvo mas rápido la principal dificultad del trabajo que es acomodar decenas de cajas distintas en un tetris diabólico para que entren todas en los pallets. Día tras día le paso el trapo al indio.
En otras noticias nos mudamos a nuestra nueva casa en el 558 de Gloucester St. en la que viviremos miles de aventuras facilitadas por los tragos que preparo en su elegante cocina-barra.
Con el techo asegurado y el panorama laboral un poco mas claro nuestros últimos días en Christchurch aparecen como un simple trámite, embolsillando cuanto dolar vemos pasar y calentando motores para salir nuevamente a la ruta hacia destinos mas amigables.
Mientras tanto, todos los dias a las cinco y media de la mañana saludare con voz muy sexy a mi propio HAL 9000 con un: "2003, Ready".








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