domingo, 5 de octubre de 2014

Arañando el fondo

Nuestro ultimo día en Queenstown estará marcado por la lluvia. Los planes que teníamos para hoy tendrán que esperar hasta la próxima visita. Almorzamos por ahí y elegimos desafiarnos al Minigolf y al Bowling para cerrar el día, cerca de las cuatro de la tarde emprendemos el regreso, por el camino sentimos la obligacion de parar a sacar algunas fotos. Ahí van!




Mati ya se volvió el día anterior, así que paso la noche en el tambo con Cristhian y Tomy y la mañana siguiente manejo los 300 kilometros de vuelta a Christchurch, solo.

La sensación de volver de Queentown, ciudad de pasarla bien a Christchurch, ciudad adicta al trabajo, gris y con los chalecos "High Visibility" siempre de moda es amarga.
Es martes y debería ir a trabajar pero recibo un mensaje de mi mi manager Steve diciendome que hoy no me necesitarian porque el bar esta muy tranquilo, aprovecho el día off para descansar del viaje y prepararme para volver a trabajar.
Pero el miércoles recibo otro mensaje diciendome que tampoco me necesitan, lo mismo el jueves. Menos días de trabajo significa menos dolares al final de la semana y cada semana estoy teniendo menos, el jueves tampoco me necesitan, nunca estuve tan entusiasmado por un trabajo pero parece que me están dejando de lado.

El viernes me llama mi manager de urgencia, me necesitan cuanto antes, en media hora estoy en Mrs Hucks listo para hacer lo que mas disfruto: tragos y café.

Pero la atmósfera cambio, en realidad, el bar sigue igual pero yo me siento un extraño, mis compañeros me saludan como a un amigo del barrio que hace rato no ven, las cosas no están donde estaban cuando las deje hace solo una semana. Yo siento que ya no pertenezco.

Cuando Steve me indica que hoy me necesitan para asistir a todos los demás, haciendo lo que me pidan durante los momentos mas ocupados empieza la hora mas amarga de trabajo desde que pise este lugar. Siempre trabajé con una sonrisa auténtica por estar haciendo lo que quería hacer, hoy no puedo ni fingir una media-sonrisa de compromiso. Los dueños contrataron mucha gente en la apertura del bar y ahora están queriendo abaratar costos.
Por un descuido de Steve veo los horarios para la próxima semana y mi nombre tachado cuidadosamente de cada día. Algo se rompió y no tiene arreglo.

Cuando llamo a Steve y le digo como me siento me cuesta mantener la compostura, el balbucea algo sobre que es injusto conmigo y que el no tuvo influencia en la decisión, yo le doy las gracias, le devuelvo el delantal y caminando me alejo de otra gran decepción que Christchurch me regala. No estoy seguro de si el día, increíblemente soleado, intenta darme ánimos o se burla de mi.

Cincuenta cuadras después estoy en casa, pasare bastante tiempo acá los proximos días, enviando aplicaciones para conseguir un nuevo trabajo. Ya no me limito a trabajar en bares, mi cuenta bancaria esta mas cerca del cero que nunca y en este momento cualquier colectivo me deja en casa.

Trabajo dos días para la agencia Coverstaff haciendo un trabajo extenuante y aburrido: descargar miles de barras de metal de un container. Cuando voy a pedir que me cambien a otro trabajo los de Coverstaff se ofenden y me borran de su lista. Al menos llegue a cubrir los gastos de la semana.

A mas de seis meses de empezado el viaje estoy en mi punto mas bajo, con mi cuenta bancaria vaciándose, mis amigos ocupados trabajando y yo buscando trabajar, paso mas tiempo de la cuenta en casa y la frustracion se hace sentir.

Internamente sonrio, se que, al final, todo estará bien.





1 comentario:

  1. Querido nietito Lucas,Magui esta escribiendo y yo le estoy dictando,me rompiste el corazón,pero no te caigas que es una esperienzia más,no todo es lo que parese,y a uno lo hace más fuerte,quizas venga algo mejor,te quiero mucho tanto tanto como a Magui,sos un angel,no borres esa sonrisa que tenes :D

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