miércoles, 18 de junio de 2014

Que parezca un accidente.

 

Jueves a la tarde Cristhian me despierta de mi siesta, tiene que ir a buscar a Flor (una amiga nuestra) y quiere que maneje. Tres dias de lluvia seguidos mas el frio de junio hacen que los vidrios de todos los autos esten empañados. La visibilidad es pesima asi que con mucha amabilidad le digo a Cristhian que ni en pedo manejo y vuelvo a dormir.

Media hora despues suena el telefono, Cristhian y Guille se llevaron el auto y chocaron.

Llamamos a nuestro supervisor Lance que 5 minutos despues nos pasa a buscar y nos lleva hasta el lugar del accidente (a pocas cuadras de nuestra casa). No hay ningun herido, pero los autos se llevaron la peor parte.

 

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Guille esta en estado de Shock, no dice una palabra, Cristhian con la ayuda de Lance hablan con el otro conductor que parece un poco nervioso. Ninguno de los dos tiene seguro. Al parecer el accidente fue por error de Cristhian y el conductor de la Van pide dos mil dolares de indemnizacion. Lance asegura que es un buen arreglo y Cristhian acepta.

Solo nos queda empujar nuestro auto hasta nuestra casa hasta que decidamos que hacer, tarea que parecia sencilla pero que nos dejo exhaustos a mitad de camino. Por suerte un conductor paro y nos ofrecio remolcar nuestro auto con una soga y lo dejamos en nuestro estacionamiento.

Al dia siguiente, durante el almuerzo de nuestro ultimo dia de trabajo no se habla de otra cosa, nuestros compañeros (en su mayoria neocelandeces) tratan de asesorarnos en los pasos a seguir. Viendo las fotos uno de ellos nota que la patente del otro auto esta vencida hace 6 meses inhabilitandolo para circular.

Con ese as bajo la manga llamamos al otro conductor y le decimos que preferimos ir a juicio, el, sabiendo que estaba circulando ilegalmente renuncia a los dos mil dolares y acordamos cada uno arreglar su auto y fin de la cuestion.

Lamentablemente, tras consultar con varios mecanicos reconocemos que el arreglo es demasiado caro y no vale la pena. El Volvo negro (paradojicamente parecido a un coche funebre) remolca a la ballena blanca hacia su destino final: el desarmadero.

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Y ese fue el final de la ballena blanca y de nuestros planes de manejar hasta Queenstown.

Que en paz descanses.

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