Le damos un descanso a nuestro Ford y vamos al estadio en los colectivos que el estado neocelandes tiene preparados para eventos como este el boleto es gratis mostrando la entrada para el partido.
Tuve un momento de nostalgia al subirme a un colectivo lleno, inevitable sentirse como en mi Buenos Aires natal.
Llegamos al estadio y se vive un clima de fiesta, la gente se saca fotos con muñecos de los All Blacks, se pinta su simbolo en la cara y simpatizantes de ambos equipos se mezclan sin inconvenientes.
Despues de pasear un rato entramos al estadio y nos sentamos cada uno en su lugar. Tenemos asientos separados, a mi me toco con Cristhian rodeados de ingleses.
Pasan los minutos y la expectativa aumenta a medida que el estadio se va llenando. Pronto no queda ningun asiento vacio. Cristhian aprovecha para explicarme todas las reglas del Rugby, deporte que aunque me gusta nunca le preste atencion. Este va a ser mi primer partido.
Con un espectaculo de fuego los equipos salen a la cancha, despues de cantar los himnos llega uno de los momentos mas esperados. El equipo neocelandes se pone en posicion de guerra y durante 30 segundos realizan el haka (danza de guerra tradicional Maori). Cuando termina el resultado es las patitas de los ingleses temblando y pelos de punta y piel de gallina para nosotros.
El partido fue bastante trabado, con los All Blacks jugando por debajo de su nivel habitual y los ingleses luchando cada segundo.
A dos minutos del final, con el partido 15-15 los All Blacks consiguen el primer Try del partido y se desata la locura. No hace falta que se lo imaginen todo, aca esta el video completo:
Terminado el partido nos reencontramos con Lance, dejamos nuestros abrigos en su auto y sacamos la caja misteriosa. El contenido de la caja misteriosa no es ningun misterio: unos vinos y cerveza para la fiesta sudaka que era esa noche en Auckland.
El problema esta en que en Auckland no esta permitido tener alcohol en la via publica, asi que teniamos que encontrar un lugar donde brindar. El unico que nos pudo ayudar fue Hector (el mexicano chingon que ya nos habia salvado una vez). Hector estaba hospedandose en el hostel Base (donde habiamos parado nosotros los primeros dias) y nos dejo entrar por una puerta lateral para que dejemos la caja misteriosa en su habitacion. Brindamos a la salud de Hector unos vinos con coca cola y salimos hacia la fiesta sudaka.
De la fiesta no hay mucho que destacar, no fue mala aunque esperabamos mas, el dj era tan malo que me gusto mas la musica que pasaban en el baño.
Cuando estabamos pasando a buscar la caja misteriosa alguien nos delata y aparece el encargado del hostel, muy enojado nos lleva a la recepcion. Segun el nos habian visto tomando en la habitacion (cosa que es mentira, tomamos en el living room), se queda con la caja y nos quiere cobrar como 200 dolares de multa. Nosotros nos defendemos y el tipo amenaza con llamar a la policia. Se entera de que nosotros no estabamos parando en el hostel y nos echa a la calle, cinco minutos despues sale Hector, lo echaron del hostel a el tambien, pero usando contraamenazas de llamar a la policia por robo recupero la caja. Tiene prohibida la entrada al hostel por dos años.
Como agradecimiento al pobre de Hector (que a todo esto no toma alcohol) nos lo llevamos a que pase la noche con nosotros en el Cottage de John que se muere de risa en cuanto le contamos nuestra historia.
Despues de un sueño reparador comemos lo que queda del asado rodeados de al menos 20 nenes rubios (todo el barrio vino a ver a “los argentinos”), nos despedimos de John y volvemos con Lance hacia Mount Maunganui.
La temporada de kiwis se acaba y nos espera nuestra ultima semana de trabajo en Trevelyans.
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