lunes, 12 de octubre de 2015

¿Donde esconder tantas camas?

Parece mentira pero llega Marzo y alcanzo el mes número 12 de mi viaje en Nueva Zelanda.

Según el plan original en este momento debería estar en un avión volviendo a casa, pero lo único que me gusta mas que hacer planes es cambiarlos sobre la marcha. Asi que extiendo mi VISA lo máximo posible y me preparo para los últimos tres meses en este hermoso país.
Como todos los marzos se produce una migración masiva de viajeros que convergen en la provincia de "Bay of Plenty" para trabajar en la temporada de cosecha y empaque del Kiwi. Durante tres meses miles de personas de todo el mundo (mayormente latinos y maories) trabajaran duras e interminables horas intentando exprimir la mayor cantidad posible de dolares de la maldita fruta peluda.
En esta migración masiva llegan también los muchisimos amigos que hicimos a lo largo de este año, y, como el montonero Luther King, nosotros tenemos un sueño. 

Soñamos con una casa enorme con las puertas siempre abiertas,  donde amigos y amigos de amigos puedan tener una cama, un techo, un vaso de vino y alguien con quien compartirlo.

Todo empezó como un sueño, una idea loca con pocas posibilidades de convertirse en realidad, pero luego de mucha búsqueda encontramos una hermosa casa de dos pisos frente al mar. Intercambiamos algunos mails con la dueña de procedencia asiática ("La China" de ahora en mas) y esta nos informa que la casa es para ocho personas y el alquiler es bastante caro, además de tener que pagar un deposito de seguridad en caso de haber daños a la propiedad.  Después de negociaciones férreas finalmente acordamos un precio mas accesible y un máximo de 10 personas. 

El primer martes de abril nos mudamos a nuestro nuevo hogar, el 918b de Papamoa beach road.




Horas después de que La China nos entregara las llaves el numero de habitantes de la casa se eleva de 10 a 15, la semana siguiente ya somos 18. Nuestros amigos van llegando de a poco y cuantos mas seamos, menos pagamos de alquiler. 
Pero todo tiene un costo, cada nuevo habitante necesita espacio en la heladera, un lugar donde poner sus cosas y, sobre todo, un lugar donde dormir. La casa es grande y el corazón mucho mas, así que ponemos nuestro ingenio a prueba y cada pequeño lugar de la casa se convierte en habitación.
Los autos están prohibidos en el garaje que ahora hace las veces de campamento permanente y un pequeño depósito debajo de la escalera se tranforma en cuartito al estilo Harry Potter.



Quien les habla transformo el vestidor de la habitación principal en hogar. "El Closet"



A medida que pasan las semanas el numero de habitantes fluctúa entre los 17 y los 22, con un pico máximo de 24 en una semana para el recuerdo. Todo el mundo trabaja en las packhouse de kiwis, algunos de noche y algunos de día, lo que transforma la rutina de la casa en un caos impredecible. Ver gente haciendo un asado mientras otros desayunan para ir a trabajar era cosa de todos los días. Aprovechando los turnos diferentes logramos establecer un sistema de "camas calientes" mediante el cual dos personas pueden compartir la misma cama, usándola a distintos horarios. Lo que sea con tal de ratonear unos dolares del alquiler. 

Como es de esperarse semejante combinación produjo momentos inolvidables,  cenas multitudinarias, rondas de mate interminables, fiestas fuera de control y hasta un show de magia en vivo a cargo de "El mago", un amigo de un amigo de un amigo que resulto ser mago profesional, y vivió con nosotros por unos días.







Llega junio y marca el final de la temporada de kiwis. Al igual que el año pasado, lluvia, frío, viento y desempleo echan a todos los cazadores de fortunas que llegaron hace solo tres meses. En un plazo de dos semanas todos van partiendo en busca de pastos mas verdes, muchos de ellos con los bolsillos un poco mas llenos. El éxodo marca también el fin de nuestra pequeña mansión superpoblada.

Es hora de devolvérsela a la China que vendrá primero a chequear en que condiciones la dejamos.
Con esperanza de recuperar aunque sea una parte del deposito (mas de dos mil dolares) organizamos grupos masivos de limpieza que en dos días tendrán que esconder la evidencia de las hordas de amigos, los huracanes de momentos que por aquí han pasado y desaparecer cualquier indicio de que aquí han vivido mas de 10 personas.

Son días de limpieza intensa, las bolsas de basura se acumulan y se van levantando las camas improvisadas. Aquí no ha  pasado nada.



Llega el día de la inspección y 10 elegidos se quedan a recibir a la China mientras el resto seguimos el minuto a minuto a través de whatsapp. Luego de eternos minutos de tensión nos llega la noticia que todos esperábamos: nos devolvieron el deposito completo.

La China entendió que la casa estaba en buen estado y, aunque normalmente retienen un poco del dinero para limpieza de alfombra y demases, decidió no retener nada solidarizandose con este grupo de mochileros muertos de hambre. Un fuerte aplauso para la china que incluso comento al pasar "debe haber sido difícil convivir con 10 personas..". Espero que no lea este blog.

Muchas gracias por leer y estense atentos que pronto se viene la entrada numero 51, última en tierras Neocelandezas.

Un abrazo grande y los dejo con unas fotos de yapa:

 







4 comentarios:

  1. Muy bueno che, gracias por semejante historia !

    ResponderEliminar
  2. Jaja buenísimo el post, a mi también me toco vivir con esa cantidad, por suerte duró solo un día. Cayó la Land lord, que vino porque los pibes habían hecho un fogón (en Waiheke esta prohibido) y la música al palo (como para no llamar un poco mas la atención jaja) le avisó a la dueña de la casa y volvimos al numero normal de 10, que seguía siendo un gran numero.. porque la que nos subalquilaba era una mamá soltera con 3 ñiños, en una casa que debía ser para 5, y no nos cobraba mas barato por ser mas. Pero bueno así se hacen las anécdotas no? Éxito che :)

    ResponderEliminar
  3. jajajaja que guazadaaaa. Creo que en todos mis viajes eh habitado casas excediendo el numero de habitantes acordado con los dueños. pero 24 ? y dicen que 3 son multitud.
    Del puterio? no vas a contar nada? jaja. Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Excelente historia!!! Pronto estaré por esos pagos y espero pasar por un lugar ARGENTINO como ese.

    ResponderEliminar