domingo, 13 de septiembre de 2015

El oficio viajero

La economía de nuestro pequeño grupito esta en ruinas, Caro gasta sus últimos dos mil dolares en una pasaje de ida y vuelta a Uruguay para estar presente en el primer cumpleaños de su sobrina. Yo me gasto mis últimos 20 dolares en unos lentes de sol muy copados y enseguida me doy cuenta de que ninguno de los dos tenemos para pagar el primer alquiler de nuestra nueva casa.
 Por suerte llega mi amigo Sebas desde Auckland y se viste de FMI prestándonos un par de cientos para salir del paso. Pero no podemos vivir de Seba para siempre así que enseguida los tres nos ponemos a buscar trabajo.

Caro, con vasta experiencia detrás de las barras consigue trabajo en un restaurant enseguida, Seba y yo pasamos días y días sin encontrar nada, cuando finalmente conseguimos un trabajo removiendo asbestos se cancela a ultimo momento por un accidente en la obra. Parece que la suerte no esta de nuestro lado. Falta todavía un mes para que la siempre lucrativa temporada de kiwis empiece y la lógica diría que debíamos estar preocupados pero la verdad es que no, la plata va y viene eso lo aprendimos hace mucho.



Un día decido entrar por décima vez al sitio web "trademe.co.nz" (una especie de Mercadolibre de Nueva Zelanda) y encuentro un anuncio de una empresa  de pintura llamada "Trad to Rad" buscando pintores "preferentemente con experiencia". Agarrándome fuerte de ese "preferentemente"  le envió un mensaje a través de la página, un e-mail y un mensaje de texto. Sin tiempo para esperar una respuesta decido llamar... cuatro veces. Finalmente "Stu" el dueño de la compañía atiende el teléfono  y rápidamente le comunico que Seba y yo (con poca y ninguna experiencia respectivamente pero con muchas ganas) estamos interesados en trabajar con el. Concertamos una entrevista para el día siguiente.

La entrevista es un trámite, Seba y yo mostramos mucha voluntad para aprender y trabajar, derrochamos simpatía y elegancia. Juego bonito. Ganamos, gustamos y goleamos. El lunes siguiente estamos listos para arrancar con nuestros nuevos uniformes de pintores.



La empresa consiste únicamente en Stu y su esposa Carey que generalmente trabajan solos, pero la obra que empieza hoy (restauración y pintura completa del exterior de una casa muy grande) los obliga a recurrir a la ayuda de estos dos impresentables. Ambos resultan ser muy simpáticos y enseguida nos asignan una tarea fácil como para arrancar.


Muchos me han dicho "pintar es fácil" (frase siempre acompañada de un movimiento de pincelada con la mano), pero, si bien no es super complicado, tiene miles de trucos y secretos que ahorran mucho tiempo y producen un mejor resultado final y por eso mismo muchos pintores a la hora de contratar ignoran a cualquiera que no tenga experiencia.
Stu y Carey nos hacen el mejor regalo que un empleador te puede hacer: capacitación.
Durante semanas, poco a poco, nos van enseñando lo mas importante del oficio. Se sientan con nosotros, nos explican, nos corrigen y después nos dejan solos para que trabajemos tranquilos y a nuestro ritmo.
Los días de 8 horas se hacen muy amenos: nos dejan poner nuestra propia música (a Stu le gustó mucho Gustavo cerati y Elvis Crespo) y  nosotros los divertimos con nuestras historias de viaje.




Después de varias semanas terminamos con la casa, Seba nos abandona para trabajar en la recién comenzada temporada de kiwis 2015 pero a mi ya me han adoptado como al hijo que nunca tuvieron y me llevan directamente al próximo trabajo, y a otro, y a otro. Incluso durante una semana me llevan con ellos a trabajar a la ciudad de Auckland pagándome comida y alojamiento en un mas que bonito hotel (extraño lujo para un mochilero pobre como el autor de este maravilloso blog)



El invierno trae consigo el frío y la lluvia que marcan la temporada baja del negocio de la pintura en Nueva Zelanda y eventualmente la empresa se queda sin trabajo y Stu y Carey se toman unas merecidas vacaciones.

Video imperdible:



No tengo mas que agradecimientos para ambos, no solo me dieron un trabajo cuando tenia los bolsillos vacíos sino que se tomaron la molestia de transmitirme conocimientos y habilidades que se vendrán conmigo adonde quiera que vaya. Me enseñaron un oficio que me permitirá conseguir muchos trabajos en el futuro.  Para quien viaja como yo viajo, trabajando sobre la marcha, un oficio es invaluable.

En Nueva Zelanda, Australia, Europa o donde sea llevare conmigo mi oficio viajero.

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