viernes, 4 de julio de 2014

Buenas y Malas


Comienza la semana y nuestro primer trabajo en Christchurch que poco tiene que ver con la reconstrucción.
The Town Ball es el mejor bar de Christchurch, concebido como bar móvil esta armado dentro de una pelota de Rugby inflable gigante. El bar se muda a Auckland y nuestra misión es desarmarlo por completo.


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El trabajo no es en si complicado, generalmente es un simple “a guardar, a guardar, cada cosa en su lugar”, aunque a veces el peso y forma de alguna de las cosas que sacamos (como heladeras) lo vuelven un poco mas duro.
Guille, Mati y yo formamos equipo con Peter (un alemán sin muchas luces) y siguiendo las ordenes de Jeff (el technical manager) vaciamos el bar a velocidad de saqueo.

Todo marcha bien hasta que agarramos nuestro Nissan alquilado para ir a McDonald's durante el almuerzo y…. como decirlo….. atropellamos a una vieja.
Antes de que se preocupen la señora esta bien. Doblando a la derecha en una intersección de dos avenidas doble mano (que acá en Christchurch son caóticas) nuestro conductor experto Mati no vio a la señora cruzando hasta ultimo momento. Mati alcanzo a frenar a ultimo momento así que el impacto no fue fuerte.
El video del accidente:

Bajamos del auto en seguida para asistir a la señora que parece estar bien aunque con un dolor fuerte en la muñeca. En el asombroso lapso de 30 segundos una ambulancia llega al lugar del accidente (estaba justo a la vuelta) y los paramédicos atienden rápidamente a la mujer.

Momentos después llega la policía, el oficial a cargo toma declaración a mati mientras su asistente (una policía/supermodelo) habla con guille, conmigo y con una vieja que fue testigo (y parecía haber nacido para ese momento).
A pesar de lo que diga la vieja no fue mas que un accidente causado por una distracción, la policía nos deja ir y circular normalmente hasta nuevo aviso.
Volvemos al trabajo mas de una hora tarde para seguir desarmando The Town Ball.

Para los que no saben la cocteleria es uno de mis hobbies, así que este trabajo para mi representa una lucha constante para no llevarme ninguno de los varios instrumentos de bartender que me toca trasladar (incluyendo cocteleras, morteros, vasos, etc.)
Aunque todo esto también tiene sus ventajas, al final de cada día las camareras del bar nos premian con unas cuantas cervezas frías y nosotros felices de la vida.

A medida que avanza la semana el bar va quedando mas y mas vacío, nosotros seguimos con nuestra mala racha en los caminos y pinchamos dos veces la misma rueda de nuestro Nissan.


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El viernes a la noche recibimos una visita sorpresa en nuestra casa: es la policía supermodelo trayendo una citación a la corte para Mati. Mientras tanto yo estaba preparándome para una ducha así que me paseaba por la casa totalmente semidesnudo. El resultado es una foto bizarra como mínimo:

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Llega el sábado y nuestra misión en The Town Ball llega a su fin, todo esta guardado en contenedores listos para ser transportados a Auckland, la nueva ubicación del bar.
Como gran cierre los chefs del bar se lucen con un almuerzo de los que los viajeros como nosotros no vemos muy seguido: Rabas, Camarones, Langostinos, Pescado frito y Cerdo, todo bien acompañado con variada selección de cervezas de todo el mundo.
De la nada misma aparece una pelota y cerramos el día con un partidito de futbol Argentina vs Nueva Zelanda en el que por supuesto les pegamos un paseo monumental.

Como regalo de despedida recibimos un cajón con latas de red bull con la consigna “hay algunas latas vacías y otras llenas, sepárenlas y llévense las que puedan”. El resultado son 67 latas de Red Bull directo a la heladera de nuestra casa.

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Con la satisfacción de la misión cumplida nos preparamos para resolver una ultima cuestión: el Nissan es muy lindo y todo pero es alquilado, y alquilarlo es caro. Es hora de comprar nuestro propio auto. Después de tres días de ver autos despliego todo mis dotes de negociador y por 1600 dólares neozelandeses nos quedamos con un Toyota Corona del ‘94.
Cómodo, confiable y automático. Si todo sale bien el Corona será nuestro auto por muchos meses mas.

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Como habrán visto el ritmo de los acontecimientos es frenético, en solo una semana alquilamos una casa, conseguimos un trabajo, alquilamos un auto, compramos otro, pinchamos dos gomas y atropellamos una señora.
La semana que viene nos espera un gran abanico de opciones, aunque tenemos ofertas para seguir trabajando para AWF queremos intentar conseguir algo mejor. Guille y Mati intentaran buscar trabajo de su profesión (ambos son diseñadores industriales) y yo voy a hacer lo propio como Bartender o Barista.
La ciudad es nuestra, lo que suceda a partir de ahora depende de nosotros.

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