
Después de pasar un par de días en Queenstown sin hacer demasiado debido al clima horrible que nos toco nos dirigimos a la ciudad de Te Anau, desde donde planeamos contratar un tour para visitar Milford Sound, un fiordo que tiene mucha pinta.
Te Anau es un pueblo que, la verdad sea dicha, vive por y para vender tours y paquetes turísticos con destino al parque nacional Fiordland, la tierra mas salvaje y mas espectacular de Nueva Zelanda.
Malas noticias nos esperan en Te Anau, para el día siguiente no hay mas lugares en el tour en Kayak que queremos hacer, de hecho por varios días esta todo reservado.
Mati y Cristhian se desaniman y amenazan con dejar todo y volverse a Argentina pero finalmente decidimos insistir y rogarle a la vendedora durante horas hasta que accede a llamar a la dueña del circo que se compadece y organiza otro tour para el día siguiente solo para nosotros. Otra victoria de #ElRoadtripDelDemonio.
Después de pasar la noche en un hotel en el medio de la nada por el módico precio de miles de dolares nos reunimos con Ricky, nuestro guia del día de hoy que nos explica lo básico de los Kayaks, como remar y maniobrar, como no estrellarse contra las rocas y que hacer si nos ataca un tiburón enorme. Durante cuatro horas recorreremos el fiordo "Milford Sound" desde el comienzo hasta su abrupto final en mar abierto en un Kayak doble que comparto con el camarada Matias Molina.
Para los que no saben lo que es un fiordo es una especie de valle en forma de U formado por glaciares y luego inundado por el mar cuando estos desaparecieron.
El resultado es un estrecho cuerpo de agua con montañas que se elevan casi verticales a ambos lados, tres argentinos avanzan lentamente montados en sus kayaks mientras el guia Ricky nos cuenta de los exploradores Maories que llegaron primero a este lugar en sus canoas en busca de la valiosa "greenstone". Todo es inmenso y este argentino se siente diminuto, insignificante, pero a la vez infinito y todopoderoso.
Parece un paisaje congelado en el tiempo, parece que solo nuestros remos alteran la calma de esta agua negra, digo parece porque sentimos algo nadando alrededor, alguna criatura extraña que vuelve a sumergirse antes de que logremos identificarla. Ricky dice que probablemente sea una foca, aunque por lo que sabemos bien podría ser un delfín, un dinosaurio o Guido Suller.
Focas hay, y muchas, descansando en la que se conoce como "Seals Rock"
Un par de horas después, y después de previamente habernos metido abajo de una regia cascada con el kayak el fiordo termina abruptamente. Las montañas se abren y ante nosotros encontramos mar abierto. El peligroso mar de Tasmania (hoy calmo) nos da la bienvenida, si siguiésemos avanzando en linea recta llegaríamos (después de mucho remar) a nuestra Tierra del Fuego.
A bordo del "Trapped Fart Kayak" a Mati y a mi nos sobran las palabras, nos adentramos en la Nueva Zelanda mas salvaje y terminamos en la Inmensidad del océano.
Un barquito nos pasa a buscar y nos devuelve a tierra firme.
Otro huella dejada, otras aguas navegadas, otra pieza del rompecabezas.
Continuara...

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